progressif

lunes, noviembre 05, 2012

Juárez, símbolo de la mortandad...*





Tomados de La Jornada, Helguera y Rocha y El Universal, Helioflores  y Naranjo.



J. Jesús Esquivel

Durante el sexenio de Felipe Calderón la violencia se enseñoreó en Ciudad Juárez. Durante este “sexenio de la muerte”, como lo califica la investigadora Molly Molloy, de la Universidad Estatal de Nuevo México, quien ha documentado casi 11 mil asesinatos en ese lugar, equivalentes a 10% de los que se han cometido en todo el país durante la narcoguerra calderonista. Nunca se sabrá cuántos de ellos eran inocentes. Le duele, dice, que la mayoría de los juarenses no quieran ver la realidad, por lo dolorosa que es.


LAS CRUCES, NUEVO MÉXICO.- Ciudad Juárez se convirtió en símbolo de la lucha militarizada contra el crimen organizado. Después de Michoacán fue uno de los puntos donde la emprendió el presidente Felipe Calderón a finales de 2006. Hoy el fracaso es evidente: casi 11 mil asesinatos, es decir, 10% de los narcohomicidios durante este “sexenio de la muerte”, sostiene la investigadora estadunidense Molly Molloy.
“Las cifras corresponden únicamente a las personas que, sabemos, fueron asesinadas y registradas por la Fiscalía del Estado de Chihuahua”, expone a Proceso la especialista en Asuntos Latinoamericanos y Fronterizos de la Universidad Estatal de Nuevo México.
Abogada de profesión, ella lleva un registro de cada una de las muertes ocurridas en Juárez desde que Calderón inició su guerra contra el narcotráfico en esa ciudad mexicana colindante con El Paso, Texas.

El saldo es apabullante. “Es una realidad muy dura, creo que la mayoría de la gente en Juárez no quiere ver la realidad, porque es muy dolorosa. Siguen enterrando a sus muertos”, comenta.

Molly Molloy es quizás una de las estadunidenses que mejor conocen Juárez, etiquetada como una de las ciudades más peligrosas y violentas del mundo. Ella es una juarense con piel estadunidense.

–¿Por qué le importa tanto lo que ocurre en Ciudad Juárez? –le pregunta el corresponsal.

–Porque está tan cerca de casa. Es un ejemplo de dolor, de sufrimiento, de maldad; un ejemplo del abuso del poder que destruye a seres humanos.

Molloy comparte a Proceso su base de datos. Las cifras deprimen, pues se trata de los muertos conocidos entre los juarenses. Inocentes o culpables, todos ellos son víctimas colaterales de la guerra, como admite el propio Calderón.

Son las bajas de un país que perdió el rumbo frente a las atrocidades de la narcoviolencia y con ello su capacidad de sorpresa. Del 1 de enero de 2007 al 21 de octubre de 2012 se han registrado 11 mil 114 asesinatos en Ciudad Juárez. Eso significa un promedio de 5.8 homicidios por día.
Molloy, quien elaboró sus estadísticas a partir de los registros oficiales, explica: Si se toma en cuenta que la población de Ciudad Juárez es de 1.2 millones de personas –1% de la población mexicana–, el número de muertos de los últimos seis años expresa perfectamente la descomposición social que han sufrido los juarenses.

“Bajo el gobierno de Calderón definitivamente han caído más de 100 mil personas. En términos comparativos, Juárez tiene posiblemente 10% del total de las personas asesinadas en el país”, puntualiza la abogada.

El número de asesinatos en esa ciudad, según el banco de datos de Molloy, no ha dejado de crecer: 320 en 2007, mil 623 en 2008, 2 mil 754 en 2009, 3 mil 622 en 2010 –quizás el año más violento–, 2 mil 86 en 2011 y 709 en lo que va de este año. 

“Las cifras no incluyen algunas de las personas enterradas en las narcofosas, pues aún no han sido contabilizadas”, lo que aumenta la incertidumbre, comenta.


Pese a ello, llama la atención sobre los cuerpos localizados en fosas clandestinas por las autoridades municipales, estatales y aun federales: “Cuando se les localiza –dice–, los cuerpos simplemente desaparecen; no son enviados a la Ciudad de México, por lo cual no sabemos si esas personas son incluidas en las estadísticas (oficiales)”. 

Algunos sicarios y operadores de los cárteles del narcotráfico de México han declarado que en la frontera norte del país existen cientos de narcofosas con miles de cuerpos. 

“Es imposible saber qué tan baja es la estimación sobre el número de muertos aún no contabilizados. Lo más triste: México tendrá que vivir con esta interrogante, con el hecho innegable de que existen las fosas comunes aquí y allá, y con el hecho de que sólo algunas serán descubiertas”, añade. 

Antes de que Calderón lanzara su narcoguerra, los feminicidios ya afectaban a Ciudad Juárez, comenta Molloy, pero las bajas causadas por la narcoviolencia que ella registró en sus archivos durante 1993 y 2007 muestran que los homicidios de mujeres no eran tan comunes en esa entidad fronteriza como lo son en la actualidad. 

En esos 14 años, en Ciudad Juárez se registraron 3 mil 538 feminicidios, es decir, un promedio de 0.7 mujeres asesinadas por día, dice.

Cifras comparativas


En las estadísticas oficiales sobre los asesinatos ocurridos en los gobiernos de Vicente Fox y de Felipe Calderón, Ciudad Juárez destaca como la entidad más afectada por la violencia asociada al narcotráfico.

Según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), en México hubo 9 mil 921 asesinatos en 2005 y 10 mil 452 en 2006, los dos últimos años del sexenio foxista. 

Las cifras negras continuaron en el calderonista: 8 mil 867 en 2007, 14 mil seis en 2008, 19 mil 803 en 2009, 25 mil 757 en 2010, 27 mil 199 en 2011 y 10 mil 607 durante el primer semestre de 2012. El Inegi registra 106 mil 249 asesinatos hasta mediados de este año, un promedio de 19 por día en un país con una población superior a los 125 millones habitantes. 

En Juárez ocurren en promedio 5.8 homicidios cada 24 horas. 

El Buró Federal de Investigación (FBI, por sus siglas en inglés) maneja las siguientes cifras: 17 mil 128 muertos en 2007, 16 mil 465 en 2008, 15 mil 399 en 2009, 14 mil 748 en 2010 y 14 mil en 2011. En total, 77 mil 740 en cinco años. 

–¿Las estadísticas de asesinatos tienen algún efecto en la población de Ciudad Juárez? –se le pregunta a Molloy. 

–Creo que en Juárez la gente ni siquiera piensa en esas comparaciones y representaciones. (Los asesinatos son) un gran peso, un gran dolor para esta gente, aun cuando entre la clase media o los sectores más acomodados suele pensarse que los muertos son malandros, que estamos mejor sin ellos. 

En su análisis sobre Juárez –“una ciudad abatida por la muerte”–, Molloy destaca que algunos sectores son demasiado tolerantes o bien no les interesa actuar, de ahí que muchos juarenses piensen que la gente que ha sido asesinada eran criminales o que las bajas son producto de enfrentamientos entre delincuentes, como piensa el propio Calderón. 

Pero la realidad no es así, dice la investigadora, y se apoya en la periodista mexicana Sandra Rodríguez Nieto, autora del libro La fábrica del crimen, publicado en 2010. 

“De 3 mil expedientes que estudió y revisó Sandra en los archivos de la Fiscalía del Estado de Chihuahua sobre asesinatos en Ciudad Juárez (relacionados con el crimen organizado), sólo en 59 casos aparecieron armas al lado de los cadáveres. 

“De ello puede concluirse que en menos de 2% de los casos las víctimas estaban aparentemente armadas cuando fueron asesinadas, la mayoría de ellas a sangre fría, sin que tuvieran posibilidad de defenderse. No fue una guerra entre pandillas, sino un grupo de personas armadas matando a otras que estaban desarmadas”, declara Molloy. 

–Una realidad triste la de Ciudad Juárez –se le comenta. 

–Terriblemente triste. Es una tragedia, una historia maligna. 

–Se nota que a usted, aunque no es mexicana, le duelen los muertos de Ciudad Juárez. ¿Qué le diría a Calderón si lo tuviera enfrente? 

–No tengo ningún deseo de conocer a Calderón, pero creo que debe contestar muchas preguntas. Debe responder a las interrogantes de las madres, padres, hermanos, tíos, tías y demás familiares de las personas que han sido asesinadas a lo largo de su narcoguerra –responde con firmeza. 

Y agrega: “La mayoría de los asesinados eran jóvenes de entre 15 y 30 años. Creo que (Calderón) necesita mirar a las madres de esos muertos y explicarles qué es lo que ha logrado. Tiene que explicarles a los sobrevivientes que ahora están mejor porque han sido eliminadas más de 100 mil personas, la mayoría de ellas a sangre fría. 

“Los asesinados han perdido la vida sin que se demuestre el establecimiento de sus culpas o delitos. La mayoría fueron ejecutados a sangre fría.”
*Tomado de la revista Proceso.